Todo lo de acá abajo lo podés hacer vos o pedírselo a quien te maneje la web. Te lo dejamos escrito igual, trabajemos juntos o no.
Está ordenado por lo que más te cambia hoy, no por lo más fácil. Cada punto dice qué sale ahora, qué tendría que salir y qué hay que tocar.
Va primero por lo que nos contaste: la gente nueva te busca en Google antes de escribirte. El horario es el dato que más se mira de una ficha, y el tuyo está vacío.
La ficha no muestra horario. El que la abre un sábado de noche no sabe si mañana abrís, y sigue de largo.
Los seis días con su horario, y los feriados cargados aparte. Google los muestra en verde cuando estás abierto.
Qué hay que hacer: entrar a tu ficha de Google, sección Horario, y cargar los seis días. Diez minutos, una sola vez.
La categoría es lo que le dice a Google en qué lista ponerte. Sin eso, aparecés cuando buscan tu nombre, pero no cuando buscan el rubro, que es justo la gente que todavía no te conoce.
Sin categoría principal. En la búsqueda de "barbería" más tu barrio aparecés tercero, abajo de las dos de la cuadra.
Categoría principal "Barbería", y como secundarias "Peluquería masculina" y lo que corresponda al arreglo de barba.
Qué hay que hacer: en tu ficha, Editar, Categoría. Cinco minutos. Google tarda unos días en tomarlo.
Las buenas suman solas. Las tres con queja hablan de lo mismo, la espera de los martes: sin respuesta, el que las lee se queda con esa versión y listo.
Cuarenta reseñas, cero respuestas. Da la sensación de un negocio que no está del otro lado.
Las buenas con un gracias corto y distinto cada uno. Las tres con queja, reconociendo la espera y diciendo qué cambió.
Qué hay que hacer: contestarlas desde tu ficha. Una tarde para las cuarenta, y después dos minutos por reseña nueva.
La página carga rápido y se ve bien en el celular. El problema es lo que le falta decir: los tres datos que busca cualquiera antes de escribir.
Una foto del local, la dirección y el botón de WhatsApp. Ni horarios, ni servicios con precio, ni el arreglo de barba.
Horarios, la lista de servicios con precio (corte, barba, el combo) y una línea que diga cómo se pide el turno.
Qué hay que hacer: agregar un bloque de texto en la página de inicio. Un rato de trabajo, sin rehacer nada.
Cuando alguien pega la dirección de tu web en un chat, WhatsApp arma solo una tarjetita con el nombre del sitio, una descripción y una imagen. Esos tres datos se configuran en la página, y en la tuya están vacíos.
Un recuadro gris con la dirección de la web y nada más. No dice ni que sos una barbería.
Tu nombre, "barbería" y el barrio, con una foto del local. Es lo que ve el que recibe tu link de un amigo.
Qué hay que hacer: completar cuatro datos en la página (los que se llaman og:title, og:description, og:image y og:site_name). Un rato, una sola vez.
Se ven dos, y el local cambió: la pared del fondo ya no es esa. Cuatro fotos con el celular, de hoy, alcanzan.
La bio no lleva a ningún lado. El que llega por una recomendación entra al perfil y no tiene dónde ver horarios ni precios.
Qué hay que hacer: subir las fotos y pegar el link en la bio. Quince minutos las dos cosas.
El turnero online. Con dos sillones y un cuaderno que funciona, un sistema de turnos te agrega un problema en vez de sacarte uno. Cuando el cuaderno no dé más, se habla.
El diseño de la web. Carga rápido, se ve bien en el celular y el certificado está al día. Rehacerla sería gastar en lo único que ya está sano.
La publicidad paga. No tiene sentido pagar para traer gente a una ficha incompleta. Primero lo de arriba, después se ve.
Si hacés solo los puntos 1 y 2, ya vas a aparecer en más búsquedas del barrio. El resto suma, pero eso es lo que mueve la aguja primero.
Lo de acá es lo que está mal y se arregla rápido. No es una estrategia ni un plan de crecimiento: es sacar del camino lo que hoy te hace perder gente que ya te estaba buscando.
Cuando esté hecho, recién ahí tiene sentido mirar lo otro: qué pasa con los martes, cómo se llena el resto de la semana y si conviene mostrar más el arreglo de barba.
Junto con el diagnóstico, y aunque no trabajemos juntos. Arranca con 15 a 20 minutos de charla.
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